Mi casa
Normalmente empiezo la historia de las casas desde el pasado, pero esta, obviamente, es especial para mí. Por cierto fue una de las primeras en perder un trozo de muro y por ese hueco entrábamos, siendo niños, Fidel, Emilio y yo, a cazar murciélagos. También era peculiar el muro que daba a la calle (ahora llamada rio sequillo), con un saliente al lado de la puerta de entrada. Por cierto esa es una de las pocas cosas que he podido conservar, la otra es la pila en la que hacían el vino y los muros de adobe que la rodean. Me vendieron la casa, o más bien el terreno con los restos, Herminia y su hermano José; que la heredaron de su padre: Gregorio Berlanga. Y creo que él la recibió de su madre, Felisa Carazo. Aprovecho para completar el árbol genealógico de la familia. Felisa era la mujer de Martín Berlanga y este era uno de los hijos de Francisco y María, junto a Julián, Benito, y Faustino. Por cierto, dos hijos de Martín se casaron con dos hermanas Molina, Melquiades se casó con Araceli y Gregorio (el que fue propietario de la casa) con María.
